Las busquedas por internet

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No sé si os habéis dado cuenta de que nos pasamos la vida realizando búsquedas, buscando la verdad, buscando las respuestas, buscando la felicidad…toda nuestra existencia se basa en búsquedas de todo tipo, y por eso es bueno saber sonde buscar para encontrar lo que tanto ansiamos, es cierto que en ocasiones no encontraremos lo que andamos buscando pero por lo menos lo habremos intentado y eso parece que da un poco más de confianza.

Hay personas que buscan pareja, personas que buscan a un familiar, otras que buscan objetos o artículos antiguos y luego esta mi padre. Mi padre se pasa la vida buscando piezas desguaces para poder arreglar un par de coches que tiene en el garaje, yo siempre le digo que son chatarra y él me dice que son clásicos. En fin que el hombre anda siempre pensando donde buscar y poder encontrar la pieza que necesita, así que me compadecí y le enseñé a buscar por internet.

Le enseñé a buscar y encontrar lo que necesitaba y se volvió loco de felicidad, no podía creer que solo utilizando un ordenador estuvieran a su alcance todas esas piezas y repuestos. No es que el hombre sea muy mayor, pero si es cierto que no es amigo de las nuevas tecnologías, no tiene redes sociales ni sabía hacer búsquedas por internet, así que yo que soy una buena hija lo he enseñado y debo de confesar que he creado un monstruo, se pasa las horas buscando piezas, apenas compra una o dos, pero se deleita viendo la cantidad de piezas que hay.
A veces creo que pretende hacer una especie de inventario en su cabeza para tener todas controladas.

Ya no se aburre, desde que se jubiló no sabía muy bien qué hacer, por eso se decidió a restaurar los viejos coches de mi abuelo. Ahora me alegro de haber contribuido en su entretenimiento, además nos a dicho que vamos a salir a buscar algunas piezas a desguaces de otras localidades y eso es genial, haremos escapadas a pueblecitos y capitales, lo que se llama turismo rural, recorreremos pueblos con encanto y eso a mi madre y a mí nos gusta mucho. Así que como reza el refrán, no hay mal que por bien no venga, el contento con sus búsquedas y yo más feliz que una perdiz paseando con mi madre por los pueblos españoles.